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Madre e hija adolescente sentadas juntas de espaldas en un banco de un parque

Autolesiones en adolescentes: guía para madres, padres y cuidadores

Escrito por José Miguel Terán Serrano, Psicólogo clínicoActualizado el

Las autolesiones en adolescentes son conductas en las que un joven se hace daño a propósito, casi siempre para aliviar un dolor emocional que no sabe manejar de otra forma. No suelen ser un intento de morir ni una forma de «llamar la atención», pero sí una señal de que necesita ayuda. Son más frecuentes de lo que muchas familias creen, se pueden tratar, y la forma en que reaccionas como madre, padre o cuidador importa mucho.

Si hay una herida que necesita atención médica o tu hijo habla de morir, no esperes: llama al SAMU 131, al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio) o ve a un servicio de urgencia. Más abajo encontrarás qué hacer paso a paso.

¿Qué son las autolesiones?

Una autolesión es cualquier daño que una persona se provoca de forma intencional en su cuerpo. Cuando ocurre sin intención de morir, los especialistas hablan de autolesión no suicida. Para entender qué le pasa a tu hijo o hija, lo importante no es la forma, sino para qué lo hace y cómo se siente.

No es un fenómeno raro. Una revisión de 52 estudios con adolescentes de distintos países encontró que, en promedio, alrededor de un 18 % reportaba haberse autolesionado alguna vez sin intención suicida (Muehlenkamp y cols., 2012). Según la Academia Estadounidense de Pediatría, son más comunes en la adolescencia y la mayoría de los jóvenes que se autolesionan repetidamente deja de hacerlo después de esa etapa. Eso no significa que haya que esperar: significa que hay salida.

Autolesión e intento de suicidio no son lo mismo

La mayoría de las autolesiones buscan escapar de un dolor momentáneo, no morir. Pero la línea no siempre es clara desde fuera, y las dos pueden convivir en un mismo adolescente. Por eso, ante cualquier autolesión, la indicación es la misma: pedir una evaluación profesional y preguntar directamente por ideas de muerte.

¿Por qué se autolesionan los adolescentes?

Es la pregunta que más se hacen las familias («¿por qué se hace daño?», «¿qué hicimos mal?»). La respuesta más respaldada por la investigación tiene que ver con las emociones.

  • Para aliviar una emoción insoportable. Una revisión de 18 estudios (Klonsky, 2007) encontró evidencia convergente de que antes de la autolesión hay una emoción negativa intensa y que después aparece alivio. Es un alivio real, pero corto, y por eso la conducta tiende a repetirse.
  • Para castigarse. La misma revisión encontró un fuerte respaldo para esta función: el adolescente siente rabia contra sí mismo, culpa o vergüenza.
  • Otras razones, con menos respaldo: salir de una sensación de vacío o desconexión, comunicar un malestar que no sabe poner en palabras o frenar pensamientos de muerte.

Detrás suele haber varios factores a la vez. Una revisión publicada en The Lancet menciona vulnerabilidad genética, problemas de salud mental, factores psicológicos, familiares, sociales y culturales, y destaca el peso del contagio y de internet en esta edad (Hawton y cols., 2012). Muchas veces se asocian a desregulación emocional: emociones que suben muy rápido, llegan muy alto y tardan en bajar. Puedes leer más en nuestra guía sobre desregulación emocional: señales y qué hacer.

¿Es para llamar la atención?

Es el mito más dañino, y la Academia Estadounidense de Pediatría lo incluye en su lista de mitos. La mayoría de los adolescentes esconde sus autolesiones durante meses. Y si alguna vez buscan que alguien se dé cuenta, eso también es una forma de pedir ayuda. Responder con «lo haces para llamar la atención» suele aumentar la vergüenza y el secreto, justo lo contrario de lo que se necesita.

Señales de alerta: cómo darte cuenta

Ninguna señal por sí sola confirma nada, pero si ves varias, conviene conversar y consultar.

Tipo de señalQué puedes notar
En el cuerpoHeridas, marcas o cicatrices sin una explicación clara; excusas repetidas para las lesiones
En la ropa y los hábitosManga larga o pantalón largo aunque haga calor, evitar la piscina, la playa o cambiarse delante de otros; pasar mucho tiempo encerrado en el baño o en la pieza
En el ánimoTristeza, desesperanza, sensación de vacío, sentirse sin valor, culparse por todo
En la conductaAislamiento de la familia y los amigos, cambios en el sueño o el apetito, baja energía, bajar el rendimiento escolar
En lo que diceFrases como «no sirvo para nada», «sería mejor no estar», «nadie me entiende»

Las frases que hablan de no querer vivir siempre se toman en serio, aunque no haya autolesiones visibles. Para distinguir lo esperable de la adolescencia de lo que preocupa en otros ámbitos (ánimo, sueño, redes sociales), revisa nuestra guía de salud mental en adolescentes.

Qué hacer si descubres que tu hijo o hija se autolesiona

Descubrirlo duele y asusta. Es normal sentir rabia, culpa o miedo. Lo que hagas en las primeras horas puede abrir o cerrar la puerta a que tu hijo pida ayuda.

  1. Respira antes de hablar. Si estás muy alterado, espera unos minutos. Tu calma ayuda a que tu hijo se calme.
  2. Revisa si hay una herida que necesita atención médica. Si no sabes qué tan grave es, consulta en un servicio de urgencia o llama al SAMU 131.
  3. Conversa sin juicio y escucha más de lo que hablas. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda justamente eso: una posición sin prejuicios, escuchando más que hablando.
  4. Pregunta directamente si ha pensado en morir. Preguntar no da ideas. Si la respuesta es sí, o tienes dudas, busca ayuda ese mismo día.
  5. Pide una evaluación profesional pronto, con un psicólogo o psiquiatra con experiencia en adolescentes.
  6. Haz la casa más segura: guarda bajo llave medicamentos y objetos con los que pueda hacerse daño, sin convertirlo en un castigo.
  7. Arma un plan de seguridad con el equipo tratante: qué señales anuncian una crisis, qué puede hacer tu hijo en ese momento, a quién llamar. La guía NICE recomienda construirlo junto con la persona.

Qué hacer y qué evitar

Qué ayudaQué conviene evitar
Decir «me importas y quiero entender qué te pasa»Gritar, retar o decir «¿cómo pudiste hacer esto?»
Validar la emoción: «se nota que lo estás pasando muy mal»Minimizar: «son cosas de la edad», «ya se te va a pasar»
Preguntar por ideas de muerte con naturalidadEvitar el tema por miedo a «darle ideas»
Pedir ayuda profesional y acompañar a la consultaEsperar a ver si se le pasa solo
Mantener la rutina y el cariñoCastigar, quitarle el celular como sanción o amenazar
Hacer más segura la casa con calmaRevisarle el cuerpo a la fuerza o vigilarlo todo el día
Pedirle permiso antes de contarlo al colegio y hacerlo con orientación profesionalContarlo a toda la familia o exponerlo
Cuidarte tú también y buscar apoyoCargar todo en silencio o culparte

Cómo empezar la conversación

Elige un momento tranquilo y un lugar privado. Algunas frases que pueden ayudar:

  • «Vi las marcas. No estoy enojado. Estoy preocupado y quiero ayudarte.»
  • «¿Qué estaba pasando antes de que te hicieras daño? ¿Qué sentías?»
  • «¿Alguna vez has pensado en morir o en quitarte la vida?»
  • «No tienes que contarme todo hoy. Quiero que busquemos ayuda juntos.»

Es posible que tu hijo lo niegue, se enoje o se cierre. La Academia Estadounidense de Pediatría advierte que es esperable. No necesitas que te cuente todo en la primera conversación: necesitas que sepa que puede volver a hablar contigo.

¿Cuándo es una urgencia?

Llama al SAMU 131 o ve a un servicio de urgencia si:

  • Hay una herida que puede necesitar atención médica o no sabes qué tan grave es.
  • Tu hijo dice que quiere morir, tiene un plan o ya intentó quitarse la vida.
  • Está muy alterado, confundido o desconectado y no logras acompañarlo a bajar.
  • Te preocupa que se haya hecho un daño que ponga en riesgo su vida.

Si hay ideas de suicidio sin un peligro inmediato, llama al *4141: lo atiende un psicólogo capacitado, es gratuito y funciona las 24 horas desde celulares. No lo dejes solo mientras consigues ayuda.

LíneaPara quéHorario
SAMU 131Emergencia médica: heridas, riesgo para la vida24 horas
*4141Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud; gratuita, desde celulares24 horas
Salud Responde 600 360 7777Orientación en salud24 horas

Números verificados en fuentes oficiales del Gobierno de Chile el 2 de octubre de 2026.

Autolesiones y riesgo de suicidio

Las autolesiones no son un intento de suicidio, pero sí aumentan el riesgo. La Academia Estadounidense de Pediatría explica que la mayoría de las autolesiones vienen de una necesidad momentánea de escapar, no de un deseo de morir, y que los adolescentes a los que les cuesta dejar de autolesionarse tienen tasas mucho más altas de pensamientos suicidas y de muerte por suicidio.

Un metaanálisis de 172 estudios longitudinales confirmó que haber tenido pensamientos o conductas autolesivas aumenta el riesgo de pensamientos e intentos de suicidio posteriores, aunque por sí solo no permite predecir quién va a tener uno (Ribeiro y cols., 2016). Por eso la guía NICE desaconseja usar escalas para predecir el riesgo o decidir quién recibe tratamiento: cada persona que se autolesiona merece una evaluación completa y un plan de cuidado.

Si en tu familia ya hubo un diagnóstico como el trastorno límite de la personalidad, en el que las autolesiones son frecuentes, puedes leer nuestra guía sobre el trastorno límite de la personalidad.

Tratamientos con evidencia

Terapia dialéctica conductual para adolescentes (DBT-A)

La DBT para adolescentes es el tratamiento con más respaldo para las autolesiones repetidas en esta edad. Combina terapia individual, entrenamiento en habilidades con participación de la familia y apoyo para usar esas habilidades en los momentos difíciles.

  • Mehlum y cols. (2014), en Noruega: con 77 adolescentes con autolesiones recientes y repetidas, la DBT-A redujo más las autolesiones, las ideas suicidas y los síntomas depresivos que la atención habitual reforzada, en 19 semanas de tratamiento.
  • McCauley y cols. (2018), en Estados Unidos: con 173 adolescentes de 12 a 18 años con alto riesgo suicida, la DBT redujo más los intentos de suicidio, las autolesiones no suicidas y el total de autolesiones que una terapia de apoyo, al terminar seis meses de tratamiento. Las autolesiones siguieron bajando en ambos grupos durante el año de seguimiento y, entre los 6 y los 12 meses, la diferencia entre grupos ya no fue significativa. Con estos dos ensayos, los autores la describen como el primer tratamiento bien establecido para reducir los intentos de suicidio y las autolesiones repetidas en jóvenes.
  • La guía NICE (NG225) recomienda considerar la DBT-A en niños y adolescentes con dificultades importantes de regulación emocional y autolesiones frecuentes.

Otros puntos importantes

  • No hay un medicamento para las autolesiones. NICE indica no ofrecer fármacos como tratamiento específico para reducirlas. Sí puede haber que tratar con medicación un cuadro asociado, como una depresión, y eso lo evalúa un psiquiatra.
  • El plan de seguridad se construye con el adolescente y se revisa en el tratamiento.
  • La familia también recibe apoyo. NICE recomienda dar información y apoyo a familiares y cuidadores sobre el impacto emocional y cómo acompañar.

¿Cómo se trabaja en Centro Sanándote?

Centro Sanándote, en La Reina, es un centro especializado en terapia dialéctica conductual. Trabajamos con DBT estándar para adolescentes, con un enfoque que incluye a la familia:

ComponentePara qué sirve
Sesiones individualesEntender qué lleva a las autolesiones y construir otras formas de manejar lo que siente
Grupo de habilidadesAprender mindfulness, tolerancia al malestar, regulación emocional y efectividad interpersonal; madres, padres o tutores participan del aprendizaje
Apoyo telefónico en crisisOrientación breve para usar las habilidades en el momento difícil
Consultas psiquiátricasEvaluar cuadros asociados y la necesidad, o no, de medicación
Grupo de apoyo para familiaresQue la familia aprenda a validar, poner límites y cuidarse

Parte del equipo, según sus fichas: la Dra. Andrea Polanco, psiquiatra de adolescentes y adultos, con experiencia en urgencias psiquiátricas y en equipos DBT para pacientes de alta complejidad. Graciela León, psicóloga de adolescentes y adultos, formada en el entrenamiento intensivo de DBT Iberoamérica y con experiencia en la evaluación del riesgo suicida. Tomás Dañobeitia, psicólogo clínico de adolescentes y adultos, con entrenamiento intensivo en DBT. Y José Miguel Terán, psicólogo clínico, formado en DBT en la Universidad de Chile y con diplomado en psicopatología infanto juvenil.

El proceso parte con una evaluación para conocer la historia de tu hijo o hija y definir metas con ustedes. La psicoterapia para adolescentes suele durar entre 3 y 12 meses y un programa DBT, entre 6 y 12, según cada caso. La DBT se puede hacer en modalidad presencial o como terapia DBT a distancia. Conoce nuestra psicoterapia adolescente en Centro Sanándote o el programa de terapia DBT. Si tu hijo o hija es parte de la diversidad sexual o de género, el centro tiene también un servicio de Apoyo Integral LGBTQ+ del centro.

Cuídate tú también

Acompañar a un hijo que se autolesiona desgasta. Es frecuente sentir culpa, miedo constante o agotamiento. Pedir apoyo para ti no es egoísmo: un adulto más estable acompaña mejor. Habla con alguien de confianza, participa del espacio para familias del tratamiento y, si lo necesitas, consulta por ti.

Si sientes que es momento de pedir ayuda para tu hijo o hija, agenda una primera conversación con nuestro equipo.

Preguntas frecuentes

La razón más frecuente es aliviar una emoción muy intensa que no saben manejar de otra forma: rabia, angustia, vacío o vergüenza. Una revisión de 18 estudios encontró evidencia consistente de esa función de alivio emocional; también aparecen el autocastigo y, con menos fuerza, otras razones. No suele ser un deseo de morir, pero siempre merece una evaluación profesional.

Casi nunca. La mayoría de los adolescentes las esconden. Y si alguna vez buscan que alguien se dé cuenta, eso también habla de un dolor que no saben pedir de otra forma. Tratarlas como «un llamado de atención» suele aumentar la vergüenza y el secreto.

No. Preguntar con calma y sin juicio no aumenta el riesgo: la Academia Estadounidense de Pediatría lo incluye entre los mitos sobre las autolesiones. También puedes preguntar directamente si ha pensado en morir.

No necesariamente: la mayoría de las autolesiones buscan escapar de un dolor momentáneo, no morir. Pero los adolescentes que no logran dejar de autolesionarse tienen tasas más altas de pensamientos suicidas y de suicidio, y nadie puede predecir con seguridad quién está en riesgo. Por eso cada autolesión merece una evaluación profesional.

Respira antes de hablar, revisa si alguna herida necesita atención médica y conversa con calma, escuchando más de lo que hablas. Pregúntale si ha pensado en morir. Pide una evaluación con un profesional de salud mental pronto y, mientras tanto, haz más segura la casa. Si hay riesgo inmediato, llama al SAMU 131 o al *4141.

Muchos jóvenes que se autolesionan dejan de hacerlo después de la adolescencia, pero esperar a que pase es arriesgado: la conducta puede repetirse y volverse la forma principal de manejar el dolor. Con tratamiento, el adolescente aprende otras formas de regular lo que siente.

Ante una herida grave o riesgo para la vida, llama al SAMU 131 o ve a un servicio de urgencia. Si tu hijo habla de morir, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud, gratuita y disponible las 24 horas desde celulares. Para orientación en salud, Salud Responde 600 360 7777 atiende las 24 horas.

Fuentes

  1. NICE (2022). Self-harm: assessment, management and preventing recurrence (NG225). Recomendaciones 1.1.2, 1.6.1, 1.11.4, 1.11.7 y 1.11.10.
  2. Klonsky, E. D. (2007). The functions of deliberate self-injury: A review of the evidence. Clinical Psychology Review, 27(2), 226-239.
  3. Muehlenkamp, J. J., Claes, L., Havertape, L. y Plener, P. L. (2012). International prevalence of adolescent non-suicidal self-injury and deliberate self-harm. Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health, 6, 10.
  4. Ribeiro, J. D., et al. (2016). Self-injurious thoughts and behaviors as risk factors for future suicide ideation, attempts, and death: a meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Medicine, 46(2), 225-236.
  5. Mehlum, L., et al. (2014). Dialectical behavior therapy for adolescents with repeated suicidal and self-harming behavior: a randomized trial. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 53(10), 1082-1091.
  6. McCauley, E., et al. (2018). Efficacy of Dialectical Behavior Therapy for Adolescents at High Risk for Suicide: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry, 75(8), 777-785.
  7. Hawton, K., Saunders, K. E. A. y O'Connor, R. C. (2012). Self-harm and suicide in adolescents. The Lancet, 379(9834), 2373-2382.
  8. McKean, A. y Rahmandar, M. (2022). Cuando los niños y los adolescentes se autolesionan. HealthyChildren.org, Academia Estadounidense de Pediatría.
  9. Organización Mundial de la Salud (2023). Preventing suicide: a resource for media professionals, update 2023 (pautas de comunicación responsable).
  10. Chile Crece Más, Gobierno de Chile. Fono *4141, Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud.
  11. ChileAtiende. Salud Responde (600 360 7777).
  12. Gobierno de Chile. Condiciones de seguridad: números de emergencia (SAMU 131).
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Artículo escrito por:

José Miguel Terán Serrano

Psicólogo clínico