Escrito por José Miguel Terán Serrano, Psicólogo clínicoActualizado el
La terapia de pareja es un espacio con un psicólogo en el que los dos miembros de la pareja trabajan juntos lo que se les traba: discusiones que se repiten, distancia, desconfianza o una crisis puntual. La evidencia es favorable: una revisión de la investigación internacional concluyó que tiene un efecto positivo en el 70 % de las parejas que la reciben (Lebow y cols., 2012). Y la terapia dialéctica conductual (DBT) aporta herramientas concretas para conversar sin que la emoción se lleve la conversación.
En esta guía vas a encontrar las señales para saber cuándo ir, qué pasa en las sesiones, qué enfoques tienen respaldo, qué aporta la DBT, ejercicios para empezar en casa y cuándo la terapia de pareja no es lo indicado.
¿Qué es la terapia de pareja?
Es una forma de psicoterapia en la que el foco no está en una persona, sino en la relación: cómo se hablan, cómo resuelven (o no) los conflictos, cómo se cuidan y qué esperan uno del otro. Las sesiones suelen ser conjuntas, aunque a veces se suman encuentros individuales.
El terapeuta de pareja no es un juez ni un árbitro. No decide quién tiene la razón ni si deben seguir juntos. Su trabajo es ayudar a que los dos vean el patrón que se repite entre ellos y aprendan otras formas de responder.
La terapia de pareja no es solo para parejas casadas ni para las que están a punto de separarse. Sirve a parejas de cualquier edad y orientación, que conviven o no, y también a quienes quieren ordenar una decisión importante.
¿Cuándo ir a terapia de pareja?
No hay un momento perfecto, pero sí señales que conviene no dejar pasar. El investigador John Gottman, que estudió cómo interactúan y discuten las parejas, describió cuatro patrones que dañan la relación y llamó «los cuatro jinetes»: la crítica, el desprecio, la actitud defensiva y la evasión (cerrarse o hacer «la ley del hielo»). Según el Instituto Gottman, el desprecio es el mayor predictor de divorcio.
| Señal | Cómo se ve | Por qué conviene consultar |
|---|---|---|
| La misma discusión una y otra vez | Peleas que vuelven a los mismos temas (plata, tareas, familia, celos) sin resolverse | El problema ya no es el tema, sino la forma de conversarlo |
| Crítica o desprecio | Ataques a la persona («siempre eres tan egoísta»), sarcasmo, burlas, ojos en blanco | Son dos de los patrones que la investigación de Gottman asocia a mayor riesgo de separación |
| Uno se cierra | Silencio, salir de la pieza, «no quiero hablar», días sin conversar | La evasión deja los conflictos abiertos y aumenta la distancia |
| Distancia emocional | Conviven como compañeros de casa, poca intimidad, poco interés en el otro | La desconexión rara vez se arregla sola |
| Una crisis puntual | Infidelidad, nacimiento de un hijo, duelo, cesantía, migración, enfermedad | Las crisis tensionan incluso a parejas que funcionaban bien |
| Emociones que se desbordan | Gritos, portazos, mensajes impulsivos de los que después se arrepienten | Antes de conversar mejor hay que aprender a bajar la intensidad |
| Una decisión grande | Convivir, tener hijos, separarse | Un espacio neutral ayuda a decidir con más claridad |
¿Es tarde si ya estamos muy mal?
No necesariamente. En un metaanálisis con 58 estudios y más de 2.000 parejas (Roddy y cols., 2020), las parejas con más malestar al inicio fueron las que más avanzaron durante la terapia. Esperar no ayuda: las parejas que quedaron en lista de espera no mejoraron por sí solas.
Cuando el malestar de uno afecta a los dos
La relación entre los problemas de pareja y cuadros individuales como la depresión y la ansiedad está bien establecida, y la terapia de pareja tiene un papel en el tratamiento de varios de ellos (Lebow y cols., 2012). Si uno de los dos vive con emociones muy intensas, por ejemplo por un trastorno límite de la personalidad, la pareja suele quedar atrapada en ciclos de crisis y reconciliación. Ahí conviene combinar el trabajo individual con el de pareja.
¿Qué pasa en las sesiones de terapia de pareja?
Cada enfoque tiene su estilo, pero el recorrido suele parecerse:
- Evaluación. En las primeras sesiones el terapeuta conoce la historia de la relación, el motivo de consulta y lo que cada uno espera. A veces incluye una conversación individual con cada miembro de la pareja, para que ambos puedan hablar con libertad y para evaluar si hay riesgos.
- Metas compartidas. Se acuerda qué quieren cambiar: discutir sin herirse, recuperar la confianza, volver a conectarse o tomar una decisión.
- Trabajo en sesión. El terapeuta ayuda a mirar el patrón que se repite («cuando tú insistes, yo me cierro, y cuando me cierro, tú insistes más») y a practicar otras respuestas en el momento.
- Práctica entre sesiones. Muchas terapias proponen ejercicios para la semana: una conversación con pausas acordadas, un pedido concreto, un momento de calidad juntos.
- Revisión y cierre. Se revisa el avance y se acuerda cómo sostener lo logrado.
¿Cuánto dura? Depende de la pareja y del motivo de consulta. Como referencia, en un gran ensayo clínico con 134 parejas con malestar crónico y serio, el tratamiento duró alrededor de ocho meses (Christensen y cols., 2010).
Enfoques de terapia de pareja con evidencia
Existen muchos modelos. Estos son los que más investigación tienen o los más conocidos:
| Enfoque | Idea central | Qué dice la evidencia |
|---|---|---|
| Terapia conductual de pareja, tradicional e integrativa (IBCT) | Cambiar las conductas que dañan, mejorar la comunicación y la resolución de problemas; la versión integrativa suma la aceptación de las diferencias que no van a cambiar | En un ensayo con 134 parejas, ambas versiones lograron mejoras importantes; a cinco años, la mitad de las parejas en IBCT (50 %) y el 45,9 % en la tradicional mantenían una mejoría clínicamente significativa (Christensen y cols., 2010) |
| Terapia focalizada en las emociones (EFT, de Sue Johnson) | Basada en la teoría del apego: detrás de muchas peleas hay miedo a no ser importante para el otro; se trabaja expresar esas necesidades | Cumple los criterios para ser considerada una terapia de pareja basada en la evidencia (Wiebe y Johnson, 2016) |
| Método Gottman | Reemplazar los «cuatro jinetes» por formas más amables de pedir, escuchar y reparar después de una pelea | Nace de la investigación observacional de John Gottman sobre qué patrones de interacción predicen una separación |
| Habilidades de la DBT aplicadas a la pareja | Regular la emoción, validar al otro y pedir o poner límites con habilidades concretas | Evidencia preliminar: un estudio piloto en parejas (Kirby y Baucom, 2007) |
Una revisión de la década (Lebow y cols., 2012) destacó como especialmente prometedores los resultados de la terapia conductual integrativa y de la terapia focalizada en las emociones. También señala una línea de investigación útil para elegir: la de los principios de cambio que comparten los distintos enfoques, más allá del nombre de cada modelo.
¿Qué aporta la DBT a la terapia de pareja?
La DBT no nació como terapia de pareja: Marsha Linehan la desarrolló para personas con emociones muy intensas y conductas que las dañan. Pero dos de sus módulos de habilidades, regulación emocional y efectividad interpersonal, encajan muy bien con lo que les pasa a muchas parejas: la emoción sube, la conversación se vuelve pelea y ninguno logra decir lo que necesita.
Hay que ser honestos con la evidencia. En un estudio piloto de Kirby y Baucom (2007), un grupo de habilidades para parejas que integró la DBT con la terapia cognitivo-conductual de pareja mostró resultados alentadores: bajaron los síntomas depresivos y la desregulación emocional de quien había hecho DBT, y su pareja reportó más satisfacción con la relación. Es un resultado prometedor, pero un estudio piloto no alcanza para hablar de eficacia demostrada. Por eso, en la práctica, las habilidades DBT suelen sumarse a un enfoque de pareja con más respaldo, no reemplazarlo.
DEAR MAN: pedir lo que necesitas
Es la habilidad para pedir algo o decir que no sin atacar ni ceder por miedo. Cada letra es un paso (en inglés):
- D, describe los hechos, sin juicios: «Esta semana llegaste tarde tres días sin avisar».
- E, expresa lo que sientes: «Me preocupo y después me da rabia».
- A, pide con claridad (assert): «Necesito que me escribas si te vas a atrasar».
- R, refuerza: explica qué gana el otro: «Así no te recibo enojada y la noche parte mejor».
- M, mantente enfocado (mindful): si la conversación se desvía, vuelve a tu pedido.
- A, aparenta confianza: tono tranquilo y firme.
- N, negocia: «¿Qué te resulta más fácil, un mensaje o una llamada?».
GIVE: cuidar la relación mientras conversan
- G, gentil (gentle): sin ataques, amenazas ni juicios.
- I, interesado: escucha de verdad, sin interrumpir.
- V, valida: muestra que entiendes por qué el otro se siente así.
- E, estilo relajado (easy manner): un poco de humor y calidez ayudan.
FAST: cuidar tu respeto propio
- F, justo (fair) contigo y con el otro.
- A, sin disculpas de más (no apologies): no te disculpes por pedir algo razonable.
- S, fiel a tus valores (stick to values).
- T, veraz (truthful): sin exagerar ni inventar excusas.
Validar no es darle la razón
Validar es reconocer que la emoción del otro tiene sentido desde su lugar: «entiendo que te haya dolido que no te llamara». No significa estar de acuerdo con todo lo que dijo o hizo. Para muchas parejas, este cambio es el primer paso para que las discusiones bajen de intensidad, porque cada uno deja de pelear por ser entendido.
Si las emociones suben tan rápido que no alcanzan a usar ninguna de estas habilidades, el primer paso es aprender a bajar la activación del cuerpo. Lo explicamos en nuestra guía sobre desregulación emocional y en las técnicas de regulación emocional de la DBT.
Ejercicios para empezar en casa
Estos ejercicios no reemplazan una terapia, pero pueden ayudar a cambiar el clima de las conversaciones:
- Acuerden una pausa antes de la pelea. En un momento tranquilo, definan una palabra o gesto para pausar una discusión que está escalando, y el compromiso de retomarla después. La pausa no es huir: es volver cuando los dos puedan escuchar.
- Resume antes de responder. Antes de dar tu punto, repite lo que entendiste: «lo que me dices es que te sientes sola con las tareas de la casa, ¿es así?». Solo cuando el otro diga «sí», respondes.
- Un pedido a la semana con DEAR MAN. Escríbanlo antes si les ayuda: hechos, emoción, pedido concreto, por qué le conviene al otro.
- Describe en vez de atacar. Cambia «nunca me escuchas» por «hoy te conté algo y estabas mirando el celular; me sentí poco importante».
- Un momento sin pantallas. Quince minutos al día para conversar de algo que no sea logística ni problemas.
- Reparen después de una pelea. Cuando ya pasó, conversen qué le pasó a cada uno y qué podrían hacer distinto la próxima vez, sin volver a discutir el tema.
Si después de intentarlo varias semanas las discusiones siguen igual o peor, es una buena señal para pedir ayuda profesional.
Cuándo la terapia de pareja no es la indicación
Hay situaciones en que la terapia de pareja conjunta no es el primer paso:
- Violencia física o sexual, amenazas o control. Si una de las dos personas tiene miedo de la otra, la prioridad es su seguridad. Una revisión sistemática (Karakurt y cols., 2016) encontró que la terapia de pareja puede ser una opción en situaciones muy seleccionadas de violencia, y explica que los profesionales son cautelosos por el riesgo de represalias. Por eso, cuando hay violencia, la evaluación se hace por separado y la terapia conjunta se considera solo si es seguro.
- Una crisis individual grave, como ideas de suicidio o un consumo de alcohol u otras drogas que está fuera de control. Primero se atiende a la persona; el trabajo de pareja puede venir después o en paralelo.
Si vives violencia en tu relación, en Chile puedes llamar al Fono 1455 de SernamEG (orientación en violencias de género, gratuito, todos los días de 8:00 a 00:00, incluidos festivos) o escribir al WhatsApp +56 9 9700 7000. Para denunciar, al 149 (Fono Familia de Carabineros); ante una emergencia, al 133. Datos verificados en ChileAtiende el 2 de octubre de 2026.
Cómo elegir terapia de pareja en Santiago
Al buscar un profesional, estas preguntas ayudan:
- ¿Qué formación tiene en terapia de pareja? Pregunta por el enfoque con el que trabaja y si tiene respaldo.
- ¿Cómo es la primera etapa? Una buena terapia parte con una evaluación y metas claras.
- ¿Qué pasa si uno de los dos necesita trabajo individual? Que el centro pueda coordinar terapia individual, psiquiatría o habilidades DBT es una ventaja cuando hay desregulación emocional o un cuadro de salud mental de por medio.
- ¿Cómo se accede? Pregunta cómo puedes atenderte con tu previsión (Fonasa, Isapre o particular) antes de partir.
¿Cómo se trabaja la terapia de pareja en Centro Sanándote?
En Centro Sanándote, en La Reina, la terapia de pareja es parte de nuestro servicio de fortalecimiento familiar. Nuestros psicólogos especializados en terapia familiar trabajan para mejorar la comunicación y resolver conflictos dentro del núcleo familiar, con técnicas como la terapia sistémica y la terapia de pareja, en un espacio seguro donde cada miembro pueda expresar lo que siente y necesita. Usamos terapia familiar, talleres de comunicación y técnicas de manejo de conflictos.
Como somos un centro especializado en DBT, cuando uno de los dos vive con emociones muy intensas podemos sumar el trabajo individual: DBT estándar para adultos con sesiones individuales, grupos de habilidades, apoyo telefónico en crisis, consultas psiquiátricas y grupos de apoyo para familiares. Isidora Meyer, psicóloga clínica con formación en DBT y EMDR, tiene experiencia con adolescentes, adultos y parejas, según su ficha. Si el conflicto involucra a toda la familia, puedes leer cómo aplicamos la DBT en la terapia familiar. Y si los desacuerdos giran en torno a un hijo adolescente, la guía para conversar con un hijo adolescente sobre su salud mental propone pasos concretos.
Si sienten que es momento de pedir ayuda, agenden una primera conversación con el equipo.
Preguntas frecuentes
Cuando las discusiones se repiten sin resolverse, cuando hay crítica o desprecio constantes, cuando uno de los dos se cierra cada vez que hay conflicto, después de una infidelidad o de una crisis grande, o cuando sienten que ya no logran conversar. No hace falta esperar a estar al borde de la separación: cuanto antes, más margen hay para trabajar.
La evidencia es favorable. Una revisión de la investigación internacional de la década (Lebow y cols., 2012) concluyó que la terapia de pareja tiene un efecto positivo en el 70 % de las parejas que la reciben, y un metaanálisis de 2020 con más de 2.000 parejas encontró un efecto grande sobre la satisfacción con la relación, mientras que las parejas en lista de espera no mejoraron. No significa que toda pareja siga junta: significa que la mayoría logra relacionarse mejor.
Depende de la pareja y del motivo de consulta. Como referencia, en un gran ensayo clínico de terapia conductual de pareja el tratamiento duró alrededor de ocho meses. En la primera etapa se acuerdan las metas y una frecuencia de sesiones, y se revisa el avance en el camino.
No es un modelo de terapia de pareja aparte, sino el uso de habilidades de la terapia dialéctica conductual (DBT) dentro del trabajo con la pareja: regular las emociones intensas, validar al otro y pedir o decir que no con habilidades como DEAR MAN, GIVE y FAST. Su evidencia específica en parejas es todavía preliminar.
Sí. Puedes trabajar de forma individual cómo respondes en los conflictos, cómo regulas tus emociones y cómo pides lo que necesitas. Cuando una persona cambia su forma de participar en la relación, la dinámica también se mueve, y a veces eso abre la puerta para que la pareja se sume después.
No. El terapeuta no es juez ni toma partido. Ayuda a que los dos entiendan lo que está pasando y puedan decidir con más claridad, ya sea seguir juntos con otros acuerdos o separarse de la forma menos dañina posible.
Si hay violencia física o sexual, amenazas o miedo a la pareja, lo primero es la seguridad, no la terapia de pareja. En Chile puedes llamar al Fono 1455 (SernamEG, gratuito, todos los días de 8:00 a 00:00) o escribir al WhatsApp +56 9 9700 7000; para denunciar, al 149 (Fono Familia de Carabineros) y, ante una emergencia, al 133.
Fuentes
- Lebow, J. L., Chambers, A. L., Christensen, A. y Johnson, S. M. (2012). Research on the treatment of couple distress. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 145-168.
- Roddy, M. K., Walsh, L. M., Rothman, K., Hatch, S. G. y Doss, B. D. (2020). Meta-analysis of couple therapy: Effects across outcomes, designs, timeframes, and other moderators. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 88(7), 583-596.
- Christensen, A., Atkins, D. C., Baucom, B. y Yi, J. (2010). Marital status and satisfaction five years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 78(2), 225-235.
- Wiebe, S. A. y Johnson, S. M. (2016). A Review of the Research in Emotionally Focused Therapy for Couples. Family Process, 55(3), 390-407.
- The Gottman Institute. The Four Horsemen: Criticism, Contempt, Defensiveness, and Stonewalling.
- Kirby, J. S. y Baucom, D. H. (2007). Treating emotion dysregulation in a couples context: a pilot study of a couples skills group intervention. Journal of Marital and Family Therapy, 33(3), 375-391.
- Linehan, M. M. (2015). DBT Skills Training Manual, 2.ª ed. Guilford Press. Material de muestra del editor: notas del módulo 2, habilidades de efectividad interpersonal (DEAR MAN, GIVE, FAST).
- Behavioral Tech Institute (Linehan Institute). What is DBT? Módulos de habilidades de la DBT.
- Karakurt, G., Whiting, K., van Esch, C., Bolen, S. D. y Calabrese, J. R. (2016). Couples Therapy for Intimate Partner Violence: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Marital and Family Therapy, 42(4), 567-583.
- ChileAtiende. Fono de orientación en violencias de género (1455), SernamEG.

